Las bragas que Sarita perdió

Sisa tiene una amiga, Sarita, que cuando la dejó el marido pasó por una depresión. Sisa la comprende  perfectamente pero me dice muy convencida: “anda que si hubiese sido yo”…El caso es que a Sarita le cogió con el reajuste de las hormonas del “ay qué calor, saco la pierna del edredón” y con una vida dedicada a la resignación: por su familia, por la fregona y por el “qué poco me arreglo yo”. Y resulta que se vino abajo de una manera que, algunas mañanas, bajaba a comprar el pan sin bragas y en camisón.

Y leyendo leyendo en el ordenador, encontró una frase de www.maripiliestusalvacionypontelasbragaspordios.com y, de repente, le cambió la vida: “PUEDES SER TODO LO QUE TE PROPONGAS SI ESCUCHAS A TU PROPIO YO”.

Ea. Así. A pelo, Mari, a pelo. Y la lío. Volvió a salir con las bragas puestas, ese temilla se le arregló, pero la cabeza…la cabeza no sé yo. Los que te cuentan que escuches a tu interior son los mismos que te venden cursos online de autoconocimiento de los pliegues de tu vagina, que es lo mismo ver caras en los azulejos mientras te cambias el tampón. Cómo las caras de Bélmez pero en moderno,  ahora se llama ELEVACIÓN . Dice Sisa que Sarita empezó a hacer cosas muy raras, como, por ejemplo, a practicar el auto perdón. ¿Te hacía una putada? no importa, tú te jodías, ella se auto perdonaba y luego se le alineaban los chacras(a ella, a ti no). ¿Qué te veía más gorda? Te lo decía sin miramientos porque fluía orgánicamente de su yo interior. Y justo cuándo ibas a mandarla al carajo te miraba con los ojos vueltos y te decía “ommmmm”.

Con esto del que “todo fluya”, “sana tu autoestima” y “vales mucho, creételo” somos muchas los que estamos en estado de indefensión.
La  pobre Sarita se volvió la hija de puta más grande del mundo cósmico pero, eso sí, triste YA NO.