No sé qu´´e coño contaros que no se haya dicho

¡Hey! ¡Cuánto tiempo! Sí, sí, demasiado. Los entendidos en marketing me dirían que no es de recibo abandonar a mis lectores (que tampoco abandoné a demasiada gente, todo sea dicho) pero sí, lo reconozco, yo también sufro sequía pandémica de ideas y un flus de “no sé qué coño contaros que no se haya dicho”. Ayer leía a Isabel Coixet en XLS Semanal y os juro que me faltó ponerle un piso: describió perfectamente mis neuronas en medio artículo. No estoy mal, de hecho respiro, me cabreo con todo el mundo y convivo con el virus como buenamente puedo aunque me cae bastante gordísimo. Me poseyó allá por diciembre porque tuvo la desvergüenza de entrar en mi cuerpo y ese templo físico es una dictadura que no deja replicar a nadie y menos a un puto bicho. Hemos caído familia y media y he quemado el canal 24 horas porque me niego a desarrollar una toxicidad mental limítrofe con ir pegándole a la gente por la calle como si fuese mi mejor vicio. Creo que hay otros mejores como para que una pandemia de mierda me saque de quicio. Observo cierta acritud en el personal de a pie y las redes sociales te quitan la vida y te la dan en un “ahora las odio, ahora las amo” y me tienen hasta el níspero. Me he peleado con media humanidad a cuenta de vacunas, actitudes y argumentos-suplicio y me he acordado de mi padre, que murió mucho antes de todo esto, cuándo decía que le hubiese gustado retirarse en el monasterio de Silos y orar por el mundo: canto de pájaros y allí no se oye ni Cristo.Lo del Monasterio lo he descartado porque hablo mucho y la vida contemplativa no me va y menos aún orar pidiendo por el mundo. El mundo que se las apañe como pueda pero que deje de elaborar gilipollas que me voy a quedar tarada por su culpa.¿Y tú, cómo llevas convivir con el bicho? ¿También te has ido de algunos grupos de WhatsApp en los que había demasiados idiotas juntos? Si eso es así, tranquila, perder el tiempo no es de recibo y sí ir mandando a la mierda a cerebros convulsos.¿Amistades peligrosas? Yo ya de eso no uso. Agradezco al bicho haber hecho limpieza vital y haber mandado a dónde picó el pollo a un puñado de iluminados incultos.Me he quedado muy agusto.
Gracias, Coixet. Lo has llamado “cansinamiento”. Me lo voy a tatuar en el culo, que es a dónde mando a “tomar por” al 90% de los burros.Ánimo, ya queda menos para volver a querernos mucho.