Me llamo Sisa Velona. Me gusta mi nombre porque, si me llamas desde la ventana a gritos, las eses dan mucho juego y queda como muy de histriónica. Y mola. Y si me llamas bajito, soy medio sorda o extremadamente sensual y encantadora. Así que yo me adapto como las licras, a todo tipo de personas. Le hablo a las farolas, tengo la autoestima colgona y me dibujo guapa, “pa” motivar a los criticones. ¡Ah! Y soy muy calamidad woman. Y eso implica ir por la vida con un unicoño entre las piernas y, en la mente, dos pares de millones de neuronas. Eso sí, neuronas eclécticas porque mezclarlo todo es tarea de  emprendedoras. Y si luego vienen las hostias, pues oye, de qué nos vamos a asustar si se nos fue Lola Flores, seguimos viviendo y era La faraona.

Yo lo hago todo menos echarle cuenta a las lenguas de vecindonas. ¿Qué es la vida? Pues no sé, hija mía, un suspirillo. Supongo que el tiempo que transcurre entre poner la lavadora y colgar las cortinas.

Peto a menudo, así como una vez por semana y dicen que han dicho que decían que tengo en mal estado las hormonas pero yo a esas no las conozco a no ser que sean dos primas de Cuenca o de Badalona.

Si te apetece quedarte seguro que eres muy calamidad woman y eso es ser una diva de alfombra roja y puchero en la olla.

¡ Welcome al mundo de Sisa Velona!