¡Welcome Calamidades!

Welcome, calamidades!

¡A ver! que levante el dedo del teclado aquella a la que todo todo le vaya bien. Eso no es verdad, eso es todo pose del Instagram. Y si todo os va de lujo, sin un fallito de na, mandadme un correo porque yo voy a ser muy fan.

Aquí tenéis un huequito digital dónde os voy a contar. Contar y contar. ¿Qué? Nada especial, simplemente, realidad. Eso sí, yo os juro que, así me deje el cuerpo esparramao en el computer o en el ipad, todo va a ser contado con mucha alegría porque me voy a aplicar lo del cristal. ¿Qué es lo del cristal? Una paparruchá pero que, como todos los refranes, tiene mucho de verdad. Tú ponte un cristal de colores y las tragedias no se irán pero oye, mengüarán. Al menos mentalmente no vas a vivir tan desolá.

Me interesa que me contéis cosas porque el mundo, con la cotidianeidad, es justo cuando empieza a ser especial. Para eso hay un email, ¡qué me gustaría verlo llenito a reventar!. Como si fuese un consultorio de mesa de camilla, pero a lo digital. Qué barbaridad.

Soy una calamidad pero el secreto de una diva es levantarse de los hostiones como si na.

Estoy dispuesta a llenar esto de calamidades, que no son desgracias, sino tropiezos que hacen que la vida sea very especial. Y de momentos que de, tan simples, sean surrealistas porque aquí no hay que crear realidades virtuales, sino, simplemente, echarte a la calle a to lo que da.

Calamidades woman, ¡esto empieza ya!

¿Os quieres apuntar?